Germán Hernández, escritor costarricense, escribió una reseña sobre mi libro Love Veintediez.
pueden leer la reseña completa en: http://signoroto.blogspot.com/2012/02/love-veintediez-tania-hernandez.html
Mil gracias Germán.
sábado, 3 de marzo de 2012
jueves, 1 de marzo de 2012
Ana
“Si dejara de ser sonámbulo
Me extrañaría Ana”
Eliseo Subiela
Era de noche, hacía frio y Ana estaba allí para salvarme. Yo sabía que dormía, más aún, que alucinaba. Pero era un sueño tranquilo, suave, de esos que te hacen cerrar fuerte los ojos para que no se abran con el día y así le de tiempo a tu mente a que los guarde, con los guantes puestos, en el cajón de los recuerdos. Quedaba todavía mucha noche y mucha fiebre. Las alas de Ana estaban dispuestas al vuelo, tan dispuestas como su cuerpo que aterrizaría pronto de su propio sueño, pero que ahora se asía al mío para evitar caer en las profundidades de la nada. Daba saltitos, de repente, cada vez que la madrugada rozaba sus antenas, pero - lo repitió varias veces – había venido a salvarme. De eso estaba segura. Levantamos el vuelo con sus alas y bailamos en el aire al ritmo del jazz que impregnaba el viento - lo cual era inverosimil, porque siempre he sostenido que el jazz no es para bailarse, por lo menos no así, agarrados, pegados, cheek to cheek, pero ¿hay otra forma de bailar volando? -. “Let's do it” nos elevaba mientras íbamos dejando abajo a un grupo de personas vestidas de negro, presididas por mi madre, que rezaban por sus muertos y por sus vivos – mi madre estaba entre los muertos, pero yo aún no lo sabía - unos rezos extraños que más que palabras eran murmullos y en conjunto sonaban un poco como a música de programas infantiles ta-tára ta-ta-ta-ta ta-tára ta-ta-tá. Alguien mencionó en voz alta el nombre de Gonzo, que era como me llamaba Ana cuando éramos niños. Ana, vió que me sentía aludido y sentenció: "Yo no sueño con idiotas inmaduros." Entonces me dejó caer.
Desperté.
Aún antes que las sombras se volvieran gente, intuí que Ana estaba en el cuarto. Había llegado a verme al hospital. Entre la niebla que presidió a la conciencia, distiguí su silueta seductora. Las alas abiertas eran señal inequívoca de que, por fin, me había perdonado.
martes, 28 de febrero de 2012
Lala Reciclada
Amor,
soy una chica joven y bella
encantadora de perfiles
y de amores verdaderos.
Estaría muy feliz
si el contacto con usted You
sabe al color de la distancia
al de la edad
y al de cierto love
que hace a la piel
saber a nosotors
y a todos nuestros perfiles
que se van decolorando
dentro de nuestros pechos.
Please, le agradecería
si me enviara correo mail,
para sorber más de usted,
y conocer sus
fotos privadas,
fotos encasilladas,
fotos perfiladas,
fotos enlatadas,
fotos para sorber y saber
y enviar
de mi yo al You
si usted me lo permite.
En best love,
Lala @ Spam
soy una chica joven y bella
encantadora de perfiles
y de amores verdaderos.
Estaría muy feliz
si el contacto con usted You
sabe al color de la distancia
al de la edad
y al de cierto love
que hace a la piel
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y a todos nuestros perfiles
que se van decolorando
dentro de nuestros pechos.
Please, le agradecería
si me enviara correo mail,
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y enviar
de mi yo al You
si usted me lo permite.
En best love,
Lala @ Spam
domingo, 26 de febrero de 2012
EROTIKA, lujuria poética iberoamericana. Vol. 2 Colección 2012
Nuevo libro de Mónica Gameros, con su editorial Cascada de Palabras, en el que tuvo a bien incluir dos poemas míos.
3KXP98H9TCGT
martes, 21 de febrero de 2012
Canción de niños
Una putita triste tralalá, dos putitas tristes tralalá
- cantaba alegre la niña mientras saltaba sobre un avioncito dibujado en la
banqueta de la casa celeste, cuya puerta negra con marco blanco marcaba la
mitad exacta de la calle, entre esquina y esquina. Tan celeste como Sophie y su
familia la habían dejado muchos años atrás. La visitante se acercó con cuidado
a la niña, para no asustarla, y le preguntó si sabía quiénes eran los nuevos
dueños. Los nuevos nuevos, no sé, respondió amable la niña, pero antes había
mucha gente. Luego bajó la voz y agregó como en secreto: dicen que allí desnudaban a las niñas de su dignidá y después
las hacían película. Cerciorándose de que nadie más que yo la había escuchado,
retomó su tono de voz normal y sentenció: cuando sea grande voy a ser actriz de devedé. Sonrió y siguió cantando y saltando como si nada. Sus rizos y su falda brincaban
a destiempo con su cuerpo, como si cada uno quisieran bailar por su cuenta.
Sophie volvió a sentir esa terrible urgencia de escapar de esta realidad que permite
a las peores cosas reproducirse al infinito. Cerró los ojos y respiró profundo.
Siguiendo el consejo del sicólogo, acarició sobre las mangas las cicatrices en sus muñecas. Efectivamente se tranquilizó. Cuando abrió los ojos, vio que la niña
la miraba extrañada. Gracias, le dijo, y caminó de vuelta a la estación. Sin
embargo no fue sino hasta que el bus llegaba casi a la ciudad, que se sintió a
salvo. Su apartamento. Su cama. Su almohada. Estaba cansada, pero por si acaso
se tomó un tranquilizante. La pastilla surtió efecto, y le permitió conciliar
el sueño tan rápido, que no le dio tiempo de pensar en nada más. Pero el sueño
fue demasiado profundo, y demasiado largo, principalmente la parte en que vio
de nuevo el rostro de su tío que cantaba alegre y lujurioso "una putita
triste tralalá, dos putitas tristes tralalá".
viernes, 17 de febrero de 2012
Inercia
Ayer soñé que me querías. Mi pobre corazón despertó extrañando los besos que nunca me has dado y las caricias que siempre faltarán sobre mi cuerpo. Le he dicho a mi inconsciente que odio los sueños con inercia, pero ese es otro cabrón que no me hace caso.
martes, 14 de febrero de 2012
Muerte anunciada
Las palabras ya no me sirven, se me han quedado huecas. Intentaron convencerte de que abjuraras de tu plan de hacerte martir. "Amor que mata nunca muere", cantabas, y pensabas y decías que Sabina era un romántico, y pensabas y decías que Él era un romántico, cuando te llamaba suya ... Julieta, Ofelia, Bess, sí, todo muy romántico. Volviste a él una y otra vez, embriagada de pasión, hasta que te rompió, como al cántaro insistente. Ilusa de cuerpo y alma. Ilusa. Ilusa yo que creí que las palabras cambiarían algo. Ahora que no existes, ya no sé qué hacer con las palabras que aún te nombran: amiga, hermana, Laura. Las palabras, mis palabras, han perdido todo sentido. Es probable que nunca lo tuvieran. Sin embargo hoy, como antes, la rabia no me deja callar.
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