"La belleza verdadera está en los interiores" – escuchado en una tienda de lencería.
"Haz bien sin mirar a quien" – jingle para la colección de antifaces "50 sombras"
"Lo que no se mata, engorda" - anuncio de espermicida
"El que quiere celeste que se vaya a otro lado" - dicho en una tienda de feliches latex.
"La brevedad es la hermana del talento, o qué hacer cuando el tamaño sí importa." – contaportada de un libro de magia.
"Al mal polvo evitar la risa." – consejo tibetano
"Nadie muere por amor, si dice la palabra clave a tiempo." – dicho en la escena s/m
"Para gustos los colores." – leyenda bajo los condones con sabor.
"Haz con los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti" – cuadro colgado en un club de swingers.
"La segunda venida está cerca" - leído en la etiqueta de un aceite para masajes íntimos.
"No hay cuarto malo" - propaganda de un motel temático.
"Nunca entregues las llaves de tu corazón, ni las de tus esposas." - reglas de un juego de cama.
"La mujer imprudente lo enseña todo, la virtuosa deja algunos juguetes para después."
martes, 25 de agosto de 2015
jueves, 13 de agosto de 2015
Frases para días fresas
"Si lloras por no ver el sol, las lágrimas te correrán el maquillaje"
"A mal tiempo - waterproof"
"Donde una puerta se cierra, tu monstruo consumidor se queda viendo la vitrina"
"Si la vida no te sonríe, es porque ya le pusieron botox"
"Hay muchos caminos hacia la cima de la montaña, y todos son difíciles si llevas tacones"
"Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno, que quitarle la basurita a tus lentes de contacto"
"Haz de tu vida un sueño, si quieres, pero recuerda desmaquillarte antes de dormir"
"La vida es cambio, o sea, ya es hora de que te cambies de look"
sábado, 21 de febrero de 2015
La ilusión de la comunicación
Aquiles nunca alcanzará a la tortuga. Para ello tendría que recorrer la distancia a través de todos su prejuicios, y ellos, como ya supo explicarlo Zenón, son infinitos.
jueves, 12 de febrero de 2015
Cuerpos, relatos eróticos por mujeres
Este sábado se presentará el libro "Cuerpos - Relatos eróticos por mujeres". 40 relatos de autoras guatemaltecas. Están cordialmente invitados.
FyG Editores
Lugar: Centro Cultural de España en Guatemala, 6a avenida 11-02 zona 1 2o. piso
Fecha: 14 de febrero
Hora: 7 pm
De contraportada: El deseo es como el mar, está en perpetuo movimiento. Algunas estamos tan acostumbradas a él, que se convierte en una presencia constante que –con los estímulos apropiados, en soledad o en compañía– puede convertirse en un oleaje impredecible, en una tormenta o en una de esas noches de calma, de agua cosquilleante.
En Guatemala existe un vacío grande en la narración erótica escrita por mujeres. Este libro, largamente gestado, quiere contribuir a llenar este vacío con una recopilación de relatos eróticos escritos tanto por autoras consagradas como por autoras que irrumpen por primera vez en la literatura. Son relatos escritos desde diferentes miradas femeninas y, por ello, enormemente diversos en su narrativa y abordaje del erotismo y la sexualidad, relatos llenos de matices. Quizás por ello, es fácil reconocerse en alguna voz, en algún gesto, en algún paisaje.
Contenido:
Ester / Tania Hernández
Servicio de sexo / Silvia Donoso López
El orgasmo perfecto / Elizabeth Rojas
Afuera sólo había silencio / Josefina Rosito
Caricias para Beatriz / Ana Fortuny
A 22 mil pies de altura / Carolina Escobar Sarti
Resurrección / Lorena Flores Moscoso
Antropofalocentrismo o de los problemas de enamorarse de hombres con vergas raras / Ana Escoto
El amor... / Nicté Walls
Cougar tales / Patricia Cortez Benfeldt
Al otro lado de la pared / Lorena Medina
Hola / Nicté Walls
Algo sobre Onetti, la noche y el trópico / María Luarca
Camión de asaltos / Ana Lucía Sarg Hernández
Cien violines / Ana María Jurado
Desde la ventana / Carol Zardetto
De los problemas de enamorarse de músicos con nombres rusos / Ana Escoto
Crisis oportuna / Famny Zulema Martínez Martínez
Mi encuentro con Erzébeth Bathory / Nadya González
El cielo o el infierno / Ana María Jurado
El hombre de acero / Denise Phé-Funchal
El éxtasis de la santa / Alejandra María Osorio Morales
Tu marido nos observa / Vanessa Núñez Handal
Love madness / Marilinda Guerrero Valenzuela
Pasa en todos los bosques todas las noches / María Luarca
El gas / Liliana Espinoza Núñez
En la esquina, bajo la luz / Patricia Fernándes
Weekend del amor / Ilka Oliva Corado
Una noche en la habitación de los espejos / Claudia Valenzuela
Laura y la Prudencia / Valeria Cerezo
Diciembre / María Olga Fernández
El helado / Tania Hernández
El periódico / Denise Phé-Funchal
Empezar a vivir / Rosset Matías
Espejos / Vanessa Núñez Handal
Susurros / Valeria Cerezo
Mi amante desierto / Mónica Harvin
El calzoncito rosado / Ana Escoto
Xamán / Tania Hernández.
viernes, 22 de agosto de 2014
Licencias de propiedad intelectual y derecho a la participación cultural
Vuelvo a llevar un curso en Ártica, esta vez sobre "Políticas públicas y gestión de lo común".
El primer ejercicio es encontrar ejemplos de cómo la propiedad intelectual puede afectar la participación en la vida cultural pública. Pienso que estos son dos ejemplos de cómo la defensa de la propiedad intelectual y las licencias prohibitivas pueden afectar la participación en las tradiciones culturales de los pueblos originarios:
1) El caso de la utilización de un licor hecho en casa, llamado cusha, utilizado para ceremonias religiosas:
"Referente a la aplicación de la ley, la atención al reconocimiento del derecho a la propia cultura, espiritualidad, valores y prácticas sociales encuentra su base legal en el Convenio 169 y en la Constitución y constituye un compromiso de los Acuerdos de Paz.
Los avances que han habido en el último tiempo en el seno del Organismo Judicial en respetar y hacer respetar la espiritualidad y culturas indígenas, se manifiestan ya en sentencias concretas que sientan bases para la jurisprudencia nacional.
Así en 2003 el caso “Cusha”(Santiago de Atitlán) llamó la atención en que se utilizó por parte de la defensa el peritaje cultural como anticipo de prueba, en base a los artículos 225 del Código Procesal Penal y del Artículo 5 del convenio 169 de la OIT. El peritaje fue realizado por un sacerdote maya y estableció el uso ceremonial en prácticas religiosas de la cusha, por lo que el fiscal y el defensor solicitaron el sobreseimiento del caso por falta de mérito, citando el artículo 8 del Convenio 169 de la OIT, lo que en la resolución del Juzgado de Primera Instancia Penal fue ratificado."
2) El caso del pom, una especie de incienso también utilizado en las ceremonias indígenas:
"Otro caso conocido es el caso “Pom” de Santa Lucía Utatlán. Entre fines del 2001 y principios del 2002, unas tres personas iban cargando 3 costales de pom y los paró la PNC [policía nacional civil], no tenían licencia para trasladar el recurso de un lado a otro, el mismo fue decomisado y ellos llevados presos. El pom era para una ceremonia maya que iban a realizar en Cobán, Alta Verapaz. La PDH intentó mediar ante el Juez. Finalmente salieron libres pero no se les devolvió el pom. El Juez de Paz les pedía la patente de comercio. "
Tomado de: http://www.acnur.org/biblioteca/pdf/6903.pdf?view=1
Lo nuevo que está por verse, es cómo afectará la vida y la cultura tanto la maya como la mestiza, con la llamada Ley Monsanto que pretende dar prioridad a los vegetales genéticamente alterados, defendiendo para ellos los derechos a la propiedad intelectual. ¿Cómo se verá afectada una cultura basada en el consumo del maíz, tanto en la alimentación como en las ceremonias y parte de la identidad nacional, cuando se privatice el acceso a su bien común?
Explicaciones:
Cusha: Bebida fermentado, tradicional del pueblo maya, elaborada a base de maíz y otros ingredientes naturales. Utilizada generalmen te en: “a)curar enfermos, utilizado como anestesia, por los sacerdotes mayas; b) compartir en las fiestas ceremoniales y rituales...;”
Pom: Incienso ritual extraído de árboles del bosque
sábado, 28 de junio de 2014
Recorrido (Homenaje a Alaíde Foppa)
Primera Lectura
Leo por primera vez el poema Elogio de mi cuerpo de Alaide Foppa y me parece algo muy personal. Era su cuerpo y era muy bonito. Eso es todo. En el momento en que lo digo, aún no me entero que lo escribió con casi sesenta años, después de una enfermedad extenuante.
Segunda Lectura
Nos hemos propuesto hacer algo propio a partir del poema. Pienso que lo mejor será tomarlo como un mapa. Empezar, por ejemplo, con la descripción de sus ojos y escribir algo sobre los míos. No voy al espejo. Desde mi memoria intento imaginarme cómo podría describirme. Lo primero que pienso es en lo mucho que a él le gusta (a todos ellos) mis pechos, o mis caderas, cómo me toma de la cintura, o que alguna vez una maquillista me dijo tenía yo tenía labios bonitos, y luego, no sé por qué, se arrepintió.
Tercera Lectura
Vuelvo a leer el poema y me percato que está escrito desde sus propios ojos. No hay otras miradas, aparte de la propia. Me doy cuenta de lo dificil que es mirarme a mí misma desde el yo y no desde el ellos o ellas. Pensar en mi cuerpo como algo que existe por sí mismo y no para agradar a otras personas. Voy al espejo y lo intento de nuevo. Lucho contra mí para no ver lo que me sobra o lo que me hace falta. Dejar de buscar si tengo nuevas arrugas, nuevas manchas en la cara, si he engordado o si tengo un grano en la nariz que haya que disimular con maquillaje especial. Intento concentrarme en mis ojos. No sé cómo describirlos. Me asusta mi mirada tan profunda, tan oscura. No me encuentro en ellos. Las cejas ... ¿qué puedo decir de mis cejas aparte de que están mal depiladas? Vuelvo a observarlas. Encuentro una cana. Voy por la pinza y me la arranco.
Cuarta lectura
Le muestro a una amiga el poema de Alaide Foppa y le cuento sobre mi propósito de intentar describirme viéndome al espejo. Mi amiga dice que ella no podría hacer tal cosa. Que no le gusta verse al espejo si no es para probar cómo le queda un vestido o para imaginarse cómo podría convertirse en otra, en una de las que salen en los anuncios, por ejemplo, que gustan de sí mismas por el solo hecho de haberse comprado zapatos nuevos. Seguimos con el tema, y nos preguntamos cuál de las percepciones que tenemos de nuestros cuerpos es una reacción individual y cuál es solo una repetición de lo aprendido. Le digo, para concluir nuestro cuestionamiento, que estamos bastante buenas para nuestra edad. Ella me pregunta: con respecto a quiénes. Le respondo que con respecto a nosotras mismas, que no hay otra norma. Ella coincide conmigo y dice que sí, que en efecto, estamos muy buenas.
Quinta lectura
Vuelvo a mis ojos y a la imposibilidad de describirlos. Solo encuetro absurdas metáforas, como la de dos pescaditos que aletean cuando me río o que tengo los ojos del color y forma de una almendra muy tostada. Descubro que la metáfora no es lo mío, por lo menos no la descriptiva. Necesito encontrar otro lenguaje para describirme.
Sexta lectura, recorrido
Desecho la idea del espejo. Hay tantas formas de leer el cuerpo. Tantos caminos para recorrer este territorio tan familiar y tan extraño. Mi mano llega a lugares que mis ojos no tocan, mi boca convierte en sonidos las ideas que nacen, crecen y se multiplican dentro de mi cuerpo, dejando al resto convertirse en sangre que palpita entre mis venas, esas que llevan las tempestades que respiro. Hay tantas formas de recorrer mi cuerpo, desde afuera y desde adentro, sentir mi respiración por ejemplo, o el calor que me sube cuando la fantasía vuela al ver, sentir o imaginar otro cuerpo. No hay forma de abarcarme, no hay forma recorrerme completa. Si lo intentara, si quisiera describirme con palabras o dibujos, ¿quién sería yo? ¿cuál de todos mis instantes? ¿Sería la de ahora, la de antes o la que cambia a cada minuto? Recorrerme, tocarme, sentirme, olerme, escucharme, es saber que estoy viva. Me palpo, luego existo. Intuyo y recreo mi existencia. Soy yo, infinita e inabarcable. Fuera o dentro del espejo, soy y existo.
Leo por primera vez el poema Elogio de mi cuerpo de Alaide Foppa y me parece algo muy personal. Era su cuerpo y era muy bonito. Eso es todo. En el momento en que lo digo, aún no me entero que lo escribió con casi sesenta años, después de una enfermedad extenuante.
Segunda Lectura
Nos hemos propuesto hacer algo propio a partir del poema. Pienso que lo mejor será tomarlo como un mapa. Empezar, por ejemplo, con la descripción de sus ojos y escribir algo sobre los míos. No voy al espejo. Desde mi memoria intento imaginarme cómo podría describirme. Lo primero que pienso es en lo mucho que a él le gusta (a todos ellos) mis pechos, o mis caderas, cómo me toma de la cintura, o que alguna vez una maquillista me dijo tenía yo tenía labios bonitos, y luego, no sé por qué, se arrepintió.
Tercera Lectura
Vuelvo a leer el poema y me percato que está escrito desde sus propios ojos. No hay otras miradas, aparte de la propia. Me doy cuenta de lo dificil que es mirarme a mí misma desde el yo y no desde el ellos o ellas. Pensar en mi cuerpo como algo que existe por sí mismo y no para agradar a otras personas. Voy al espejo y lo intento de nuevo. Lucho contra mí para no ver lo que me sobra o lo que me hace falta. Dejar de buscar si tengo nuevas arrugas, nuevas manchas en la cara, si he engordado o si tengo un grano en la nariz que haya que disimular con maquillaje especial. Intento concentrarme en mis ojos. No sé cómo describirlos. Me asusta mi mirada tan profunda, tan oscura. No me encuentro en ellos. Las cejas ... ¿qué puedo decir de mis cejas aparte de que están mal depiladas? Vuelvo a observarlas. Encuentro una cana. Voy por la pinza y me la arranco.
Cuarta lectura
Le muestro a una amiga el poema de Alaide Foppa y le cuento sobre mi propósito de intentar describirme viéndome al espejo. Mi amiga dice que ella no podría hacer tal cosa. Que no le gusta verse al espejo si no es para probar cómo le queda un vestido o para imaginarse cómo podría convertirse en otra, en una de las que salen en los anuncios, por ejemplo, que gustan de sí mismas por el solo hecho de haberse comprado zapatos nuevos. Seguimos con el tema, y nos preguntamos cuál de las percepciones que tenemos de nuestros cuerpos es una reacción individual y cuál es solo una repetición de lo aprendido. Le digo, para concluir nuestro cuestionamiento, que estamos bastante buenas para nuestra edad. Ella me pregunta: con respecto a quiénes. Le respondo que con respecto a nosotras mismas, que no hay otra norma. Ella coincide conmigo y dice que sí, que en efecto, estamos muy buenas.
Quinta lectura
Vuelvo a mis ojos y a la imposibilidad de describirlos. Solo encuetro absurdas metáforas, como la de dos pescaditos que aletean cuando me río o que tengo los ojos del color y forma de una almendra muy tostada. Descubro que la metáfora no es lo mío, por lo menos no la descriptiva. Necesito encontrar otro lenguaje para describirme.
Sexta lectura, recorrido
Desecho la idea del espejo. Hay tantas formas de leer el cuerpo. Tantos caminos para recorrer este territorio tan familiar y tan extraño. Mi mano llega a lugares que mis ojos no tocan, mi boca convierte en sonidos las ideas que nacen, crecen y se multiplican dentro de mi cuerpo, dejando al resto convertirse en sangre que palpita entre mis venas, esas que llevan las tempestades que respiro. Hay tantas formas de recorrer mi cuerpo, desde afuera y desde adentro, sentir mi respiración por ejemplo, o el calor que me sube cuando la fantasía vuela al ver, sentir o imaginar otro cuerpo. No hay forma de abarcarme, no hay forma recorrerme completa. Si lo intentara, si quisiera describirme con palabras o dibujos, ¿quién sería yo? ¿cuál de todos mis instantes? ¿Sería la de ahora, la de antes o la que cambia a cada minuto? Recorrerme, tocarme, sentirme, olerme, escucharme, es saber que estoy viva. Me palpo, luego existo. Intuyo y recreo mi existencia. Soy yo, infinita e inabarcable. Fuera o dentro del espejo, soy y existo.
miércoles, 28 de mayo de 2014
Superman
Un
niño de unos tres años, vestido con un traje de superman, feliz, con
los brazos extendidos, corre en una plaza detrás de unas palomas. Le
estan enseñando a volar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


