jueves, 13 de agosto de 2015
Frases para días fresas
"Si lloras por no ver el sol, las lágrimas te correrán el maquillaje"
"A mal tiempo - waterproof"
"Donde una puerta se cierra, tu monstruo consumidor se queda viendo la vitrina"
"Si la vida no te sonríe, es porque ya le pusieron botox"
"Hay muchos caminos hacia la cima de la montaña, y todos son difíciles si llevas tacones"
"Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno, que quitarle la basurita a tus lentes de contacto"
"Haz de tu vida un sueño, si quieres, pero recuerda desmaquillarte antes de dormir"
"La vida es cambio, o sea, ya es hora de que te cambies de look"
sábado, 21 de febrero de 2015
La ilusión de la comunicación
Aquiles nunca alcanzará a la tortuga. Para ello tendría que recorrer la distancia a través de todos su prejuicios, y ellos, como ya supo explicarlo Zenón, son infinitos.
jueves, 12 de febrero de 2015
Cuerpos, relatos eróticos por mujeres
Este sábado se presentará el libro "Cuerpos - Relatos eróticos por mujeres". 40 relatos de autoras guatemaltecas. Están cordialmente invitados.
FyG Editores
Lugar: Centro Cultural de España en Guatemala, 6a avenida 11-02 zona 1 2o. piso
Fecha: 14 de febrero
Hora: 7 pm
De contraportada: El deseo es como el mar, está en perpetuo movimiento. Algunas estamos tan acostumbradas a él, que se convierte en una presencia constante que –con los estímulos apropiados, en soledad o en compañía– puede convertirse en un oleaje impredecible, en una tormenta o en una de esas noches de calma, de agua cosquilleante.
En Guatemala existe un vacío grande en la narración erótica escrita por mujeres. Este libro, largamente gestado, quiere contribuir a llenar este vacío con una recopilación de relatos eróticos escritos tanto por autoras consagradas como por autoras que irrumpen por primera vez en la literatura. Son relatos escritos desde diferentes miradas femeninas y, por ello, enormemente diversos en su narrativa y abordaje del erotismo y la sexualidad, relatos llenos de matices. Quizás por ello, es fácil reconocerse en alguna voz, en algún gesto, en algún paisaje.
Contenido:
Ester / Tania Hernández
Servicio de sexo / Silvia Donoso López
El orgasmo perfecto / Elizabeth Rojas
Afuera sólo había silencio / Josefina Rosito
Caricias para Beatriz / Ana Fortuny
A 22 mil pies de altura / Carolina Escobar Sarti
Resurrección / Lorena Flores Moscoso
Antropofalocentrismo o de los problemas de enamorarse de hombres con vergas raras / Ana Escoto
El amor... / Nicté Walls
Cougar tales / Patricia Cortez Benfeldt
Al otro lado de la pared / Lorena Medina
Hola / Nicté Walls
Algo sobre Onetti, la noche y el trópico / María Luarca
Camión de asaltos / Ana Lucía Sarg Hernández
Cien violines / Ana María Jurado
Desde la ventana / Carol Zardetto
De los problemas de enamorarse de músicos con nombres rusos / Ana Escoto
Crisis oportuna / Famny Zulema Martínez Martínez
Mi encuentro con Erzébeth Bathory / Nadya González
El cielo o el infierno / Ana María Jurado
El hombre de acero / Denise Phé-Funchal
El éxtasis de la santa / Alejandra María Osorio Morales
Tu marido nos observa / Vanessa Núñez Handal
Love madness / Marilinda Guerrero Valenzuela
Pasa en todos los bosques todas las noches / María Luarca
El gas / Liliana Espinoza Núñez
En la esquina, bajo la luz / Patricia Fernándes
Weekend del amor / Ilka Oliva Corado
Una noche en la habitación de los espejos / Claudia Valenzuela
Laura y la Prudencia / Valeria Cerezo
Diciembre / María Olga Fernández
El helado / Tania Hernández
El periódico / Denise Phé-Funchal
Empezar a vivir / Rosset Matías
Espejos / Vanessa Núñez Handal
Susurros / Valeria Cerezo
Mi amante desierto / Mónica Harvin
El calzoncito rosado / Ana Escoto
Xamán / Tania Hernández.
viernes, 22 de agosto de 2014
Licencias de propiedad intelectual y derecho a la participación cultural
Vuelvo a llevar un curso en Ártica, esta vez sobre "Políticas públicas y gestión de lo común".
El primer ejercicio es encontrar ejemplos de cómo la propiedad intelectual puede afectar la participación en la vida cultural pública. Pienso que estos son dos ejemplos de cómo la defensa de la propiedad intelectual y las licencias prohibitivas pueden afectar la participación en las tradiciones culturales de los pueblos originarios:
1) El caso de la utilización de un licor hecho en casa, llamado cusha, utilizado para ceremonias religiosas:
"Referente a la aplicación de la ley, la atención al reconocimiento del derecho a la propia cultura, espiritualidad, valores y prácticas sociales encuentra su base legal en el Convenio 169 y en la Constitución y constituye un compromiso de los Acuerdos de Paz.
Los avances que han habido en el último tiempo en el seno del Organismo Judicial en respetar y hacer respetar la espiritualidad y culturas indígenas, se manifiestan ya en sentencias concretas que sientan bases para la jurisprudencia nacional.
Así en 2003 el caso “Cusha”(Santiago de Atitlán) llamó la atención en que se utilizó por parte de la defensa el peritaje cultural como anticipo de prueba, en base a los artículos 225 del Código Procesal Penal y del Artículo 5 del convenio 169 de la OIT. El peritaje fue realizado por un sacerdote maya y estableció el uso ceremonial en prácticas religiosas de la cusha, por lo que el fiscal y el defensor solicitaron el sobreseimiento del caso por falta de mérito, citando el artículo 8 del Convenio 169 de la OIT, lo que en la resolución del Juzgado de Primera Instancia Penal fue ratificado."
2) El caso del pom, una especie de incienso también utilizado en las ceremonias indígenas:
"Otro caso conocido es el caso “Pom” de Santa Lucía Utatlán. Entre fines del 2001 y principios del 2002, unas tres personas iban cargando 3 costales de pom y los paró la PNC [policía nacional civil], no tenían licencia para trasladar el recurso de un lado a otro, el mismo fue decomisado y ellos llevados presos. El pom era para una ceremonia maya que iban a realizar en Cobán, Alta Verapaz. La PDH intentó mediar ante el Juez. Finalmente salieron libres pero no se les devolvió el pom. El Juez de Paz les pedía la patente de comercio. "
Tomado de: http://www.acnur.org/biblioteca/pdf/6903.pdf?view=1
Lo nuevo que está por verse, es cómo afectará la vida y la cultura tanto la maya como la mestiza, con la llamada Ley Monsanto que pretende dar prioridad a los vegetales genéticamente alterados, defendiendo para ellos los derechos a la propiedad intelectual. ¿Cómo se verá afectada una cultura basada en el consumo del maíz, tanto en la alimentación como en las ceremonias y parte de la identidad nacional, cuando se privatice el acceso a su bien común?
Explicaciones:
Cusha: Bebida fermentado, tradicional del pueblo maya, elaborada a base de maíz y otros ingredientes naturales. Utilizada generalmen te en: “a)curar enfermos, utilizado como anestesia, por los sacerdotes mayas; b) compartir en las fiestas ceremoniales y rituales...;”
Pom: Incienso ritual extraído de árboles del bosque
sábado, 28 de junio de 2014
Recorrido (Homenaje a Alaíde Foppa)
Primera Lectura
Leo por primera vez el poema Elogio de mi cuerpo de Alaide Foppa y me parece algo muy personal. Era su cuerpo y era muy bonito. Eso es todo. En el momento en que lo digo, aún no me entero que lo escribió con casi sesenta años, después de una enfermedad extenuante.
Segunda Lectura
Nos hemos propuesto hacer algo propio a partir del poema. Pienso que lo mejor será tomarlo como un mapa. Empezar, por ejemplo, con la descripción de sus ojos y escribir algo sobre los míos. No voy al espejo. Desde mi memoria intento imaginarme cómo podría describirme. Lo primero que pienso es en lo mucho que a él le gusta (a todos ellos) mis pechos, o mis caderas, cómo me toma de la cintura, o que alguna vez una maquillista me dijo tenía yo tenía labios bonitos, y luego, no sé por qué, se arrepintió.
Tercera Lectura
Vuelvo a leer el poema y me percato que está escrito desde sus propios ojos. No hay otras miradas, aparte de la propia. Me doy cuenta de lo dificil que es mirarme a mí misma desde el yo y no desde el ellos o ellas. Pensar en mi cuerpo como algo que existe por sí mismo y no para agradar a otras personas. Voy al espejo y lo intento de nuevo. Lucho contra mí para no ver lo que me sobra o lo que me hace falta. Dejar de buscar si tengo nuevas arrugas, nuevas manchas en la cara, si he engordado o si tengo un grano en la nariz que haya que disimular con maquillaje especial. Intento concentrarme en mis ojos. No sé cómo describirlos. Me asusta mi mirada tan profunda, tan oscura. No me encuentro en ellos. Las cejas ... ¿qué puedo decir de mis cejas aparte de que están mal depiladas? Vuelvo a observarlas. Encuentro una cana. Voy por la pinza y me la arranco.
Cuarta lectura
Le muestro a una amiga el poema de Alaide Foppa y le cuento sobre mi propósito de intentar describirme viéndome al espejo. Mi amiga dice que ella no podría hacer tal cosa. Que no le gusta verse al espejo si no es para probar cómo le queda un vestido o para imaginarse cómo podría convertirse en otra, en una de las que salen en los anuncios, por ejemplo, que gustan de sí mismas por el solo hecho de haberse comprado zapatos nuevos. Seguimos con el tema, y nos preguntamos cuál de las percepciones que tenemos de nuestros cuerpos es una reacción individual y cuál es solo una repetición de lo aprendido. Le digo, para concluir nuestro cuestionamiento, que estamos bastante buenas para nuestra edad. Ella me pregunta: con respecto a quiénes. Le respondo que con respecto a nosotras mismas, que no hay otra norma. Ella coincide conmigo y dice que sí, que en efecto, estamos muy buenas.
Quinta lectura
Vuelvo a mis ojos y a la imposibilidad de describirlos. Solo encuetro absurdas metáforas, como la de dos pescaditos que aletean cuando me río o que tengo los ojos del color y forma de una almendra muy tostada. Descubro que la metáfora no es lo mío, por lo menos no la descriptiva. Necesito encontrar otro lenguaje para describirme.
Sexta lectura, recorrido
Desecho la idea del espejo. Hay tantas formas de leer el cuerpo. Tantos caminos para recorrer este territorio tan familiar y tan extraño. Mi mano llega a lugares que mis ojos no tocan, mi boca convierte en sonidos las ideas que nacen, crecen y se multiplican dentro de mi cuerpo, dejando al resto convertirse en sangre que palpita entre mis venas, esas que llevan las tempestades que respiro. Hay tantas formas de recorrer mi cuerpo, desde afuera y desde adentro, sentir mi respiración por ejemplo, o el calor que me sube cuando la fantasía vuela al ver, sentir o imaginar otro cuerpo. No hay forma de abarcarme, no hay forma recorrerme completa. Si lo intentara, si quisiera describirme con palabras o dibujos, ¿quién sería yo? ¿cuál de todos mis instantes? ¿Sería la de ahora, la de antes o la que cambia a cada minuto? Recorrerme, tocarme, sentirme, olerme, escucharme, es saber que estoy viva. Me palpo, luego existo. Intuyo y recreo mi existencia. Soy yo, infinita e inabarcable. Fuera o dentro del espejo, soy y existo.
Leo por primera vez el poema Elogio de mi cuerpo de Alaide Foppa y me parece algo muy personal. Era su cuerpo y era muy bonito. Eso es todo. En el momento en que lo digo, aún no me entero que lo escribió con casi sesenta años, después de una enfermedad extenuante.
Segunda Lectura
Nos hemos propuesto hacer algo propio a partir del poema. Pienso que lo mejor será tomarlo como un mapa. Empezar, por ejemplo, con la descripción de sus ojos y escribir algo sobre los míos. No voy al espejo. Desde mi memoria intento imaginarme cómo podría describirme. Lo primero que pienso es en lo mucho que a él le gusta (a todos ellos) mis pechos, o mis caderas, cómo me toma de la cintura, o que alguna vez una maquillista me dijo tenía yo tenía labios bonitos, y luego, no sé por qué, se arrepintió.
Tercera Lectura
Vuelvo a leer el poema y me percato que está escrito desde sus propios ojos. No hay otras miradas, aparte de la propia. Me doy cuenta de lo dificil que es mirarme a mí misma desde el yo y no desde el ellos o ellas. Pensar en mi cuerpo como algo que existe por sí mismo y no para agradar a otras personas. Voy al espejo y lo intento de nuevo. Lucho contra mí para no ver lo que me sobra o lo que me hace falta. Dejar de buscar si tengo nuevas arrugas, nuevas manchas en la cara, si he engordado o si tengo un grano en la nariz que haya que disimular con maquillaje especial. Intento concentrarme en mis ojos. No sé cómo describirlos. Me asusta mi mirada tan profunda, tan oscura. No me encuentro en ellos. Las cejas ... ¿qué puedo decir de mis cejas aparte de que están mal depiladas? Vuelvo a observarlas. Encuentro una cana. Voy por la pinza y me la arranco.
Cuarta lectura
Le muestro a una amiga el poema de Alaide Foppa y le cuento sobre mi propósito de intentar describirme viéndome al espejo. Mi amiga dice que ella no podría hacer tal cosa. Que no le gusta verse al espejo si no es para probar cómo le queda un vestido o para imaginarse cómo podría convertirse en otra, en una de las que salen en los anuncios, por ejemplo, que gustan de sí mismas por el solo hecho de haberse comprado zapatos nuevos. Seguimos con el tema, y nos preguntamos cuál de las percepciones que tenemos de nuestros cuerpos es una reacción individual y cuál es solo una repetición de lo aprendido. Le digo, para concluir nuestro cuestionamiento, que estamos bastante buenas para nuestra edad. Ella me pregunta: con respecto a quiénes. Le respondo que con respecto a nosotras mismas, que no hay otra norma. Ella coincide conmigo y dice que sí, que en efecto, estamos muy buenas.
Quinta lectura
Vuelvo a mis ojos y a la imposibilidad de describirlos. Solo encuetro absurdas metáforas, como la de dos pescaditos que aletean cuando me río o que tengo los ojos del color y forma de una almendra muy tostada. Descubro que la metáfora no es lo mío, por lo menos no la descriptiva. Necesito encontrar otro lenguaje para describirme.
Sexta lectura, recorrido
Desecho la idea del espejo. Hay tantas formas de leer el cuerpo. Tantos caminos para recorrer este territorio tan familiar y tan extraño. Mi mano llega a lugares que mis ojos no tocan, mi boca convierte en sonidos las ideas que nacen, crecen y se multiplican dentro de mi cuerpo, dejando al resto convertirse en sangre que palpita entre mis venas, esas que llevan las tempestades que respiro. Hay tantas formas de recorrer mi cuerpo, desde afuera y desde adentro, sentir mi respiración por ejemplo, o el calor que me sube cuando la fantasía vuela al ver, sentir o imaginar otro cuerpo. No hay forma de abarcarme, no hay forma recorrerme completa. Si lo intentara, si quisiera describirme con palabras o dibujos, ¿quién sería yo? ¿cuál de todos mis instantes? ¿Sería la de ahora, la de antes o la que cambia a cada minuto? Recorrerme, tocarme, sentirme, olerme, escucharme, es saber que estoy viva. Me palpo, luego existo. Intuyo y recreo mi existencia. Soy yo, infinita e inabarcable. Fuera o dentro del espejo, soy y existo.
miércoles, 28 de mayo de 2014
Superman
Un
niño de unos tres años, vestido con un traje de superman, feliz, con
los brazos extendidos, corre en una plaza detrás de unas palomas. Le
estan enseñando a volar.
lunes, 12 de mayo de 2014
Desencantamiento intervenido - O de cómo un juicio intervino en la literatura
Hacía tiempo que en este país se había declarado oficialmente el fin de las utopías. Así podríamos empezar. Y así podríamos hablar de la literatura guatemalteca a principios del siglo XXI. La generación desencantada le llamaban. La generación del post-conflicto o de la post-guerra. Una generación que había surgido de la relativa libertad de expresión que siguió después de la Firma de la Paz, en 1996, y se afianzó con el boom del las redes sociales. Mientras que la generación anterior y sus herederos, que habían conocido la “utopía” de las luchas sociales y la crudeza de las luchas armadas, seguían creando textos, aunque no en exclusiva, testimoniales, reflexivos o autobiográficos para entender, entenderse y/o aportar a la historia de la guerra y sus consecuencias, la llamada generación desencantada se distanciaba de esa historia intentando buscar nuevos tópicos en la literatura urbana, el realismo sucio, la novela negra, el existencialismo y el gore. Si en España en la época pos-franquista surgió el “destape”, la época de la posguerra en Guatemala desató un rechazo al moralismo tradicional inculcados desde la iglesia, el estado y la educación militarista, en la cual algunos de sus literatos optaron por posicionarse al lado opuesto de lo que identificaban como “comprometido”, “canónico” o “políticamente correcto”. Este rechazo se ampliaba a todo aquello que estuviera relacionado con “realismo mágico” y o con el “exotismo” entendido como una visión “indigenista” proveniente del exterior (especialmente Europa) hacia las expresiones mayas y localistas. Esto llevó, en parte, al redescubrimiento de la ciudad, sus metáforas y sus espacios marginales.
Por ese entonces, la literatura de García Márquez era muy cuestionada por los jóvenes escritores latinoamericanos. Nos estábamos desmacondizando y muchos habíamos dejado atrás el realismo mágico para adentrarnos en una literatura urbana con matices muy distintos. (Javier Payeras)
Mientras los escritores ladinos, pertenecientes a las clases medias y pudientes volcaban su interés en lo marginal y la crudeza de la violencia, otros grupos salían de la marginalidad para encontrar nuevas voces, como el caso de las escritoras y escritores feministas que redescubren y redefinen el erotismo y la letras contestatarias, los poetas y escritores mayas y garífunas que se deslindan del folclorismo y la literatura testimonial y los escritores LGBTII que van integrándose poco a poco en el ambiente cultural y creativo, abandonando el clóset literario. Todo esto bajo la influencia de la consolidación de agrupaciones feministas, mayas y garífunas y LGBTII que apoyaron la búsqueda de nuevos lenguajes y visiones del cuerpo y las relaciones interpersonales.
Estoy / acostado con mi amante/ pero afuera/ los perros susurran// Hemos cenado lujuria/ mientras un niño mastica/su soledad// Mi piel se ha cubierto/ del rocío de sus labios/ como el rocío que cierne la noche/ sobre miles de cabezas/ que duermen sin techo// A través de mi ventana veo/ al mundo desangrarse/ y yo sigo aquí/ acostado con mi amante (Marlon Francisco)
En la primera década del siglo XXI, todos estos grupos lograron crear nuevos espacios literarios, lugares de lectura, revistas culturales virtuales y físicas y nuevas editoriales. Se crea también un nuevo diálogo entre las distintas artes, cine, fotografía, música, literatura, y a partir del descubrimiento de los archivos de la Policía Nacional en el 2005, la guerra y la memoria vuelve ser tema de creación y análisis artístico. Sin embargo, fue entre el 2012 y el 2013, que se llevaron a cabo tres sucesos que, desde mi punto de vista(#), tuvieron un impacto político decisivo en el ambiente literario joven: 1) la gran marcha campesina en el 2012 2) el sorpresivo protagonismo mediático de la representación indígena de los 48 Cantones bajo una lidereza joven 3) el juicio por genocidio en el 2013. A través de esos sucesos, el mundo maya irrumpió en lo que hasta entonces había sido un mundo casi exclusivamente ladino-urbano, presentándose como sujeto político apartado de las ideologías tradicionales; una propuesta con la que los jóvenes intelectuales pudieron identificarse, jóvenes, en su mayoría provenientes de las clases medias urbanas, quienes, antes de éstos acontecimientos, se definían a sí mismos, no como intelectuales acríticos, pero sí como orgullosamente apolíticos, desde una perspectiva política-ideológica tradicional.
En los primeros meses del 2013, las redes sociales se llenaron de comentarios acerca del juicio, de la guerra, de sus protagonistas, de sus víctimas. Había allí algo concreto que no se podía negar. El rostro de las víctimas, muchas de ellas mujeres, su valor y su perseverancia convencieron a la mayoría de que, en caso tan palpables, una posición neutral era imposible. Surgieron iniciativas de apoyo; desde las columnas de opinión de algunos escritores se nombraban a los muertos, se discutía sobre las interpretaciones de la historia, se discutían términos polemizados. Algunos escritores y poetas se reunieron en el Centro de la Ciudad para leer a escritores de la “generación comprometida”, otros escribieron poemas alusivos a los juicios y a sus protagonistas. Desde escritores nuevos, renombrados, premiados, hasta candidatos al premio Cervantes, todos sintieron la necesidad de pronunciarse, dar su visión de ese paso que estaba dando Guatemala hacia la justicia.
Se sucedieron entonces los performances, lecturas públicas, columnas de opinión, aportes noticiosos, posts, poemas, opiniones, provenientes de la generación joven de poetas y escritores como Rebeca Lane, Alejandro Sandoval, Juan Pensamiento, Cristina Chiquín, Julio Prado, Julio Serrano, Rafael Romero, Juan Pablo Dardón, Rosa Chávez, Regina Galindo, Luis Méndez Salinas, Lenina García, Engler García, Carmen Lucía Alvarado, Lucía Escobar, Claudia Navas, Denise Phe Funchal y muchos otros.
El punto culminante fue el día 10 de mayo, después de la lectura de la sentencia, cuando la sala de la Corte se llenó de júbilo recitando los poemas del poeta guerrillero/mártir Otto René Castillo, musicalizados por Fernando López. Este reconocimiento público no solo honró la memoria del poeta sino demostró cuánta fuerza podían tener la poesía y la palabra.
Un día después de la sentencia, el poeta Julio Serrano Echeverría, quien había escrito desde hacía varios años un poema cuestionando el idealismo del poeta guerrillero, publicaba en su blog su versión final de ése poema, lo cual, pienso, viene a ejemplificar esta incidencia del juicio por genocidio en los escritores jóvenes:
A Otto René Castillo, final
"Los niños nacidos a finales de siglo serán alegres"//O.R.C.
Soy hijo del fin de siglo,/ nacido en tu pueblo,/ en tu cuadra,/ a la vuelta de tu casa;/ sin embargo, mi rostro no es de esperanza.// Todo lo contrario,/ todo lo contrario.
octubre 2002
*Anotación tres años después// Tampoco todo lo contrario
Soy hijo del fin de siglo,/ nacido en tu pueblo,/ en tu cuadra,/ a la vuelta de tu casa;/ sin embargo, mi rostro no es de esperanza.// Todo lo contrario,/ todo lo contrario.
octubre 2002
*Anotación tres años después// Tampoco todo lo contrario
**Anotación ocho años después// No sé, quizás te referías a este siglo
***Anotación el 10 de mayo de 2013// Los niños nacidos a finales de siglo serán alegres.
También Maurice Echeverría quien en el tiempo en que se realizaba el proceso aún escribía:
“Afeado, el ambiente. Dicen algunos ecologistas que cuando un entorno natural empieza a morirse lo primero que se va es la belleza. En el reino político es la belleza, el respeto, la claridad, sobre todo el humor.
De pronto recordé por qué aquel rollo nuestro de la generación desencantada. Los desencantados éramos los que no queríamos morir –de sangre o aburrimiento– en las trincheras ideológicas. Por tanto nos dedicamos a practicar un poco de brujería posmoderna… Qué ganas de ver, de pronto, Dr. Strangelove...”
seis días después de la sentencia y antes de su anulación comentaba en su columna semanal:
Sin haber resuelto el conflicto político del ayer, ya se nos viene el conflicto ecológico del mañana.
En cierto momento crítico de la semana anterior, de incertidumbre cargado, ambos conflictos confluyeron, cuando tuvimos a un Ríos Montt sentado en el banquillo polémico de los acusados, y entretanto, afuera, el asunto de la minera, al rojo vivo, nos traía en ofrenda el hociquillo leproso de un apocalipsis, con un estado de sitio luciferinamente simbólico.
Tal vez sea muy idealista pensar que el juicio del 2013 marcó, hasta cierto punto, un antes y después en la visión de todos los escritores como sujetos políticos, creadores de conciencia y/o agentes de cambio. Tal vez fue solo un momento en la historia. La generación desencantada sigue desencantada de las ideologías, las religiones y el arte comprometido, y ahora de nuevo de la “justicia” que logró anular la sentencia. Después de la esperanza vino de nuevo el desánimo. Al respecto Lucía Escobar escribe para elPeriodico:
No era la solución a todos nuestros males como país, pero representaba un paso firme en la búsqueda de la justicia y por consiguiente en la construcción de la verdadera paz. La sentencia fue anulada y a muchos otra vez se nos reventó la burbujita.
Y Carmen Lucía Alvarado en una columna para El Salmón:
El cuerpo inmenso de nuestra Patria avanza en las angostas veredas del tiempo, padeciendo de una amnesia crónica. Esta nuestra sociedad desmemoriada es la inmensa mano que las tiranías han impuesto sobre nuestra voz y han convertido al guatemalteco en una eficaz célula de silencio.
Sin embargo, es posible que tanto la generación desencantada como los escritores más jóvenes, hayan encontrando nuevas formas de ver el compromiso social y una nueva forma de visión crítica ante el entorno cada vez más banalizador.
Algo es seguro: siempre que la literatura se encuentra de cerca con personas como los jueces, los querellantes o los ixiles que, como escribe la poeta Rosa Chávez:
Nos quitan la cabeza y el corazón sigue latiendo
nos arrancan el pellejo y el corazón sigue latiendo
nos parten a la mitad y el corazón sigue latiendo
beben nuestra sangre y el corazón sigue latiendo
estamos criados para latir sin descanso.
nos arrancan el pellejo y el corazón sigue latiendo
nos parten a la mitad y el corazón sigue latiendo
beben nuestra sangre y el corazón sigue latiendo
estamos criados para latir sin descanso.
se sentirá su impacto en la sociedad y en la literatura, ya que ante el valor, la verdad y la memoria son pocos los que son capaces de quedarse impávidos. Hay utopías que, a pesar de todo, sí sobreviven.
Referencias:
Una última referencia interesante, una publicación acerca de la memoria, publicada por la revista en línea El Salmón: http://elsalmon.org/tag/la-memoria/
(#) Nota: esta apreciación está escrita a la distancia, tomando como referencia exclusivamente las representación de los movimientos en las redes sociales.
Este artículo fue publicado en la Revista El Salmón (http://elsalmon.org) el 10 de mayo del 2014, a un año de la sentencia por genocidio.
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