miércoles, 1 de marzo de 2017
Algunas ideas sobre diversidad y tolerancia
El nivel óptimo de inclusión al que deberíamos intentar llegar es a no ver al “otro” como una desviación de la norma (que soy yo y los míos) que debe tolerarse, ni siquiera como una “irregularidad” del sistema, a quien debe tratarse de forma especial, sino en reconocer que el yo y mi circunstancia son solo una de muchas circunstancias posibles. Es así que yo, como hetero no soy la norma en la que los LGBTII son una desviación, sino que el ser hetero es solo una posible preferencia e identidad entre muchas. El yo ser cristiana no es la única religión posible, en la que yo tolero otras religiones y espiritualidades (que deba considerar erróneas), sino que es solo una forma entre muchas de experimentar lo divino. Yo, en mi mestizaje, soy solo una mezcla posible de todas las millones de mezclas que han habido, hay y habrán sobre la tierra. Yo, con mis capacidades limitadas, necesito de herramientas y apoyos para lograr en conjunto y con los recursos adecuados aquello que sola no puedo lograr, como todos nosotros necesitamos en mayor o menor medida ayuda para ser lo mejor que podemos ser. Yo soy única, tan única como todos mis coterráneos de este planeta tierra. Soy solo una posibilidad entre miles de millones. La única norma posible en este planeta diverso es la diversidad.
martes, 26 de enero de 2016
Liberando los pensamientos negativos
Me
había logrado contener durante casi media hora. Pero cabal en el momento
en el que el instructor nos instaba, con voz de monje tibetano, a que
expulsáramos de nuestra mente todos los odios y pensamientos negativos,
mi gripe se empoderó y me hizo estornudar tan fuerte, que uno de mis
pensamientos más verdes y pegajosos se quedó adherido a la punta de su
nariz. Salí corriendo avergonzada. Antes de salir para siempre de su
clase, lo volteé a ver. Creo que me miraba con odio
martes, 19 de enero de 2016
Nada nuevo bajo el sol
Por Tania Hernández
Mario se sienta en el sofá a la par de Damiana, agarra el control y prende la televisión.
- ¿Cómo te fue hoy?
- No muy bien. Muy poco trabajo.
- ¿Nada interesante que contar?
- Nada.
Mario cambia de canales, buscando algún programa interesante. Después de pasar varias telenovelas y teleshopings, por fin encuentra una película de acción.
- Te vi saliendo de un motel por la Roosvelt.
Él se sonroja sin voltear a mirarla.
- Cierto, llevé a unos clientes y los llegué a recoger cuando terminaron.
- Unos clientes...en taxi...ajá...
Mario se da cuenta que la película que están viendo la habían pasado ya la semana anterior.
- ¿Ves? – dice señarlando al televisor – Todo es igual. Todo se repite. Como hoy. Como siempre. Como aquella primera vez que fuimos tú y yo, ¿te acuerdas? La pareja que llevé hoy también... Fue una sensación muy extraña. Él salió del trabajo, ella lo espera a la vuelta para que los demás compañeros no los vean salir juntos. Ella llevaba una falda azul y una blusa que se podía abotonor y desabotonar y que dejaba entrever su sostén blanco. Él, nervioso, sudaba colonia por todos los poros... Me acuerdo cómo fruncías la nariz cuando te fui a recoger al restaurante, que quedaba a dos cuadras del predio.
Damiana frunce la nariz y luego el ceño. Sería una buena oportunidad para decirle a Mario que cambie de una vez ese maldito perfume. En el televisor, los amantes se abrazan y se tiran juntos a la cama. Mario agarra el control con impaciencia, pero no cambia de canal. Damiana se acurruca en una esquina del sofá, alejándose de Mario.
- Te llamé y no me contestaste.
- Sí, dejé el celular en la casa.
- Muy oportuno – piensa Damiana en voz baja, y luego dice en tono de reproche - hoy es nuestro aniversario.
- Ahh, lo siento.
En el televisor los amantes se vuelven a vestir.
- Cuando te llamé iba camino al restaurante en donde me pasaste a recoger aquel primer día. Ahora es un restaurante de lujo. Pensaba invitarte a cenar con el bono que me dieron en el banco. Llamé a Juancho para que me llevara. Al verme llorar me convenció que volviera casa. No me cobró el viaje. Dijo que era porque es amigo tuyo y porque ese era su regalo de aniversario. Al despedirnos, me abrazó y me dijo que no lo tomara a la tremenda y que había que celebrar de todas maneras. En el tono de sus palabras sentí que había lástima. Odio que me tengan lástima.
Damiana vuelve a fruncir la nariz, ahora recordando el perfume y el olor intenso del sudor de Juancho. Mario no sabe qué decir. Se levanta del sofá y va al dormitorio a buscar el celular que dejó olvidado en la mañana. Se vuelve a sentar y busca el historial de llamadas. Hay cinco llamadas perdidas de Damiana. En el televisor los amantes huyen de la policía en un descapotable. Sus perseguidores les dan alcance y los matan. En cuanto empiezan los créditos Mario apaga el televisor.
- Podemos ir el fin de semana a celebrar, si quieres.
Damiana lo mira a los ojos y se desabrocha la blusa. Él se acerca sin ganas y le besa los pechos sobre el sostén blanco. Aparte de los perfumes de siempre, encuentran las huellas de nuevos cuerpos en las pieles, tantas veces recorridas. Eso los excita, como siempre que salen a buscar olores nuevos. Se besan, se acarician, se muerden, se aprietan y, con rabia y deseos renovados, (re)hacen violentamente el amor.
Mario se sienta en el sofá a la par de Damiana, agarra el control y prende la televisión.
- ¿Cómo te fue hoy?
- No muy bien. Muy poco trabajo.
- ¿Nada interesante que contar?
- Nada.
Mario cambia de canales, buscando algún programa interesante. Después de pasar varias telenovelas y teleshopings, por fin encuentra una película de acción.
- Te vi saliendo de un motel por la Roosvelt.
Él se sonroja sin voltear a mirarla.
- Cierto, llevé a unos clientes y los llegué a recoger cuando terminaron.
- Unos clientes...en taxi...ajá...
Mario se da cuenta que la película que están viendo la habían pasado ya la semana anterior.
- ¿Ves? – dice señarlando al televisor – Todo es igual. Todo se repite. Como hoy. Como siempre. Como aquella primera vez que fuimos tú y yo, ¿te acuerdas? La pareja que llevé hoy también... Fue una sensación muy extraña. Él salió del trabajo, ella lo espera a la vuelta para que los demás compañeros no los vean salir juntos. Ella llevaba una falda azul y una blusa que se podía abotonor y desabotonar y que dejaba entrever su sostén blanco. Él, nervioso, sudaba colonia por todos los poros... Me acuerdo cómo fruncías la nariz cuando te fui a recoger al restaurante, que quedaba a dos cuadras del predio.
Damiana frunce la nariz y luego el ceño. Sería una buena oportunidad para decirle a Mario que cambie de una vez ese maldito perfume. En el televisor, los amantes se abrazan y se tiran juntos a la cama. Mario agarra el control con impaciencia, pero no cambia de canal. Damiana se acurruca en una esquina del sofá, alejándose de Mario.
- Te llamé y no me contestaste.
- Sí, dejé el celular en la casa.
- Muy oportuno – piensa Damiana en voz baja, y luego dice en tono de reproche - hoy es nuestro aniversario.
- Ahh, lo siento.
En el televisor los amantes se vuelven a vestir.
- Cuando te llamé iba camino al restaurante en donde me pasaste a recoger aquel primer día. Ahora es un restaurante de lujo. Pensaba invitarte a cenar con el bono que me dieron en el banco. Llamé a Juancho para que me llevara. Al verme llorar me convenció que volviera casa. No me cobró el viaje. Dijo que era porque es amigo tuyo y porque ese era su regalo de aniversario. Al despedirnos, me abrazó y me dijo que no lo tomara a la tremenda y que había que celebrar de todas maneras. En el tono de sus palabras sentí que había lástima. Odio que me tengan lástima.
Damiana vuelve a fruncir la nariz, ahora recordando el perfume y el olor intenso del sudor de Juancho. Mario no sabe qué decir. Se levanta del sofá y va al dormitorio a buscar el celular que dejó olvidado en la mañana. Se vuelve a sentar y busca el historial de llamadas. Hay cinco llamadas perdidas de Damiana. En el televisor los amantes huyen de la policía en un descapotable. Sus perseguidores les dan alcance y los matan. En cuanto empiezan los créditos Mario apaga el televisor.
- Podemos ir el fin de semana a celebrar, si quieres.
Damiana lo mira a los ojos y se desabrocha la blusa. Él se acerca sin ganas y le besa los pechos sobre el sostén blanco. Aparte de los perfumes de siempre, encuentran las huellas de nuevos cuerpos en las pieles, tantas veces recorridas. Eso los excita, como siempre que salen a buscar olores nuevos. Se besan, se acarician, se muerden, se aprietan y, con rabia y deseos renovados, (re)hacen violentamente el amor.
martes, 25 de agosto de 2015
Caza de citas
"La belleza verdadera está en los interiores" – escuchado en una tienda de lencería.
"Haz bien sin mirar a quien" – jingle para la colección de antifaces "50 sombras"
"Lo que no se mata, engorda" - anuncio de espermicida
"El que quiere celeste que se vaya a otro lado" - dicho en una tienda de feliches latex.
"La brevedad es la hermana del talento, o qué hacer cuando el tamaño sí importa." – contaportada de un libro de magia.
"Al mal polvo evitar la risa." – consejo tibetano
"Nadie muere por amor, si dice la palabra clave a tiempo." – dicho en la escena s/m
"Para gustos los colores." – leyenda bajo los condones con sabor.
"Haz con los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti" – cuadro colgado en un club de swingers.
"La segunda venida está cerca" - leído en la etiqueta de un aceite para masajes íntimos.
"No hay cuarto malo" - propaganda de un motel temático.
"Nunca entregues las llaves de tu corazón, ni las de tus esposas." - reglas de un juego de cama.
"La mujer imprudente lo enseña todo, la virtuosa deja algunos juguetes para después."
"Haz bien sin mirar a quien" – jingle para la colección de antifaces "50 sombras"
"Lo que no se mata, engorda" - anuncio de espermicida
"El que quiere celeste que se vaya a otro lado" - dicho en una tienda de feliches latex.
"La brevedad es la hermana del talento, o qué hacer cuando el tamaño sí importa." – contaportada de un libro de magia.
"Al mal polvo evitar la risa." – consejo tibetano
"Nadie muere por amor, si dice la palabra clave a tiempo." – dicho en la escena s/m
"Para gustos los colores." – leyenda bajo los condones con sabor.
"Haz con los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti" – cuadro colgado en un club de swingers.
"La segunda venida está cerca" - leído en la etiqueta de un aceite para masajes íntimos.
"No hay cuarto malo" - propaganda de un motel temático.
"Nunca entregues las llaves de tu corazón, ni las de tus esposas." - reglas de un juego de cama.
"La mujer imprudente lo enseña todo, la virtuosa deja algunos juguetes para después."
jueves, 13 de agosto de 2015
Frases para días fresas
"Si lloras por no ver el sol, las lágrimas te correrán el maquillaje"
"A mal tiempo - waterproof"
"Donde una puerta se cierra, tu monstruo consumidor se queda viendo la vitrina"
"Si la vida no te sonríe, es porque ya le pusieron botox"
"Hay muchos caminos hacia la cima de la montaña, y todos son difíciles si llevas tacones"
"Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno, que quitarle la basurita a tus lentes de contacto"
"Haz de tu vida un sueño, si quieres, pero recuerda desmaquillarte antes de dormir"
"La vida es cambio, o sea, ya es hora de que te cambies de look"
sábado, 21 de febrero de 2015
La ilusión de la comunicación
Aquiles nunca alcanzará a la tortuga. Para ello tendría que recorrer la distancia a través de todos su prejuicios, y ellos, como ya supo explicarlo Zenón, son infinitos.
jueves, 12 de febrero de 2015
Cuerpos, relatos eróticos por mujeres
Este sábado se presentará el libro "Cuerpos - Relatos eróticos por mujeres". 40 relatos de autoras guatemaltecas. Están cordialmente invitados.
FyG Editores
Lugar: Centro Cultural de España en Guatemala, 6a avenida 11-02 zona 1 2o. piso
Fecha: 14 de febrero
Hora: 7 pm
De contraportada: El deseo es como el mar, está en perpetuo movimiento. Algunas estamos tan acostumbradas a él, que se convierte en una presencia constante que –con los estímulos apropiados, en soledad o en compañía– puede convertirse en un oleaje impredecible, en una tormenta o en una de esas noches de calma, de agua cosquilleante.
En Guatemala existe un vacío grande en la narración erótica escrita por mujeres. Este libro, largamente gestado, quiere contribuir a llenar este vacío con una recopilación de relatos eróticos escritos tanto por autoras consagradas como por autoras que irrumpen por primera vez en la literatura. Son relatos escritos desde diferentes miradas femeninas y, por ello, enormemente diversos en su narrativa y abordaje del erotismo y la sexualidad, relatos llenos de matices. Quizás por ello, es fácil reconocerse en alguna voz, en algún gesto, en algún paisaje.
Contenido:
Ester / Tania Hernández
Servicio de sexo / Silvia Donoso López
El orgasmo perfecto / Elizabeth Rojas
Afuera sólo había silencio / Josefina Rosito
Caricias para Beatriz / Ana Fortuny
A 22 mil pies de altura / Carolina Escobar Sarti
Resurrección / Lorena Flores Moscoso
Antropofalocentrismo o de los problemas de enamorarse de hombres con vergas raras / Ana Escoto
El amor... / Nicté Walls
Cougar tales / Patricia Cortez Benfeldt
Al otro lado de la pared / Lorena Medina
Hola / Nicté Walls
Algo sobre Onetti, la noche y el trópico / María Luarca
Camión de asaltos / Ana Lucía Sarg Hernández
Cien violines / Ana María Jurado
Desde la ventana / Carol Zardetto
De los problemas de enamorarse de músicos con nombres rusos / Ana Escoto
Crisis oportuna / Famny Zulema Martínez Martínez
Mi encuentro con Erzébeth Bathory / Nadya González
El cielo o el infierno / Ana María Jurado
El hombre de acero / Denise Phé-Funchal
El éxtasis de la santa / Alejandra María Osorio Morales
Tu marido nos observa / Vanessa Núñez Handal
Love madness / Marilinda Guerrero Valenzuela
Pasa en todos los bosques todas las noches / María Luarca
El gas / Liliana Espinoza Núñez
En la esquina, bajo la luz / Patricia Fernándes
Weekend del amor / Ilka Oliva Corado
Una noche en la habitación de los espejos / Claudia Valenzuela
Laura y la Prudencia / Valeria Cerezo
Diciembre / María Olga Fernández
El helado / Tania Hernández
El periódico / Denise Phé-Funchal
Empezar a vivir / Rosset Matías
Espejos / Vanessa Núñez Handal
Susurros / Valeria Cerezo
Mi amante desierto / Mónica Harvin
El calzoncito rosado / Ana Escoto
Xamán / Tania Hernández.
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