Mañana 16 de Octubre, último día del Festival Ixchel. Se presentarán varias poetas, entre ellas Maya Cú, Adela Delgado, Wendy García y Aída Toledo. Más información en esta página.
Mi frase preferida de hoy: "acércate y verás que soy espejo" la encontré en el poema de Rafael Romero "intento".
Para que les de más curiosidad de cómo es el poema, les pongo un fragmento:
"respiro y me seduce una avalancha de destinos
y me pregunto, ¿qué haces tú para perderte?,
¿a quién engañas escupiendo rasgos e inventándote etiquetas?
párate, aún resisto aquí, acércate y verás que soy espejo"
Muy acertado luego del doce de octubre y de todos los debates que se dan tanto en EEUU como en Europa sobre el derecho de existir de los migrantes ¿verdad?
El tatuaje de barquito era lo único que le gustaba de ese cuerpo
sudoroso que se presionaba regularmente sobre ella. Cada vez que la violaba,
porque era eso lo que le hacía, violarla, aunque hacía días que había dejado de
resistirse y aunque él pensara que la había convencido y no vencido y aunque él
le dijera durante el acto que ella era una puta porque lo volvía loco y que era
su coqueteo el que lo obligaba a todo esto, tua culpa, tua culpa, tua maxima
culpa; cada vez que la violaba, ella se concentraba en el barquito que él
tenía tatuado en el hombro, porque viéndolo fijo, muy fijo, podía dejar su
cuerpo vacío, entrar en una especie de trance en el cual podía soñar su vientre
intacto, podía soñarse, dulcis virgo María, siempre virgen.
Él decía que el barquito era un recuerdo del mar, de cuando había sido “marine”
en alguna guerra que ella no conocía, una guerra que tal vez había mencionado
la maestra en la clase de historia, pero a los catorce no se piensa en
historias, ni guerras, ni pasados, sino en el futuro que parece que no llega, adveniat
regnum tuum; aunque ni imaginar un futuro como este, invadida a diario por
un tipo con un barquito tatuado que a María no le recuerda al mar, sino a una
leyenda que leyó en la clase de literatura y que le impresionó mucho porque
trataba de brujas y magos y todo ese mundo que le prohibía su familia
extremadamente católica, de esas de misas en latín y puesto fijo para cargar en
las procesiones, ora pro nobis peccatoribus, una familia que había
confiado en este misionero que dijo que la llevaría a un retiro católico en los
Estados Unidos para sacarle todas esas ideas herejes que tenía y que sí, la
retiró, pero a este sótano, donde pensar en el futuro era solo esperar que
pasaran los días, y ver si él la dejaba ir o por fin se cansaba e, in ora
mortis, la mataba.
Sin embargo la liberación tan esperada tardaba demasiado, y la leyenda de la
bruja y el barquito se hacía cada vez más real, más presente, tanto así que
llegó el día en que María, desesperada, decidió invocarme. ¿Pero cómo lo haría,
si no conocía más conjuros que los rezos aprendidos en la iglesia? Pensó que no
perdía nada con intentar, así que probó varias fórmulas, mezclando aves, salves
y ánimas como si fueran pócimas mágicas, hasta encontrar la receta certera:
Me llamó y vine, y me enteré y lloré con ella y ahora le ayudo a dibujar un
barquito en la pared lo suficientemente grande como para que quepa su alma,
para que volando se una a mí en esta eternidad apacible, en la que yo ya no soy
solo Tatuana la bruja, sino también Tatuana el ángel y Tatuana la santa y en la
que ella también podrá elegir lo que quiera ser, si virgen, si santa, si bruja,
si niña, o todo al unísono. Se oyen las llaves que abren la puerta. El del
tatuaje está entrando. Mi pobrecita tiembla. La abrazo y le digo que el tiempo
del miedo se está esfumando. Nos subimos al barquito y volamos lejos de este
infierno. Los gritos de rabia del hombre que acaba de encontrar el cuerpo de la
niña, vacío de alma y sufrimiento, apenas nos alcanzan. Sus amenazas ya no
tienen efecto.
Este libro parece interesante. Según "el boomerang":
Contra la ética de la verdad significa a favor de una ética de la duda. Más allá de las apariencias, la duda no es en absoluto contraria a la verdad, sino que, en cierto sentido, implica su afirmación. Contiene por tanto un elogio de la verdad, pero de una verdad que debe ser siempre re-examinada y re-descubierta. A lo que es contraria la ética de la duda es a la verdad dogmática, que es aquella que quiere fijar las cosas de una vez por todas e imposibilitar o descalificar la crucial pregunta: «¿será realmente verdad?».
En una parte del capítulo que incluye la página mencionada, se lee:
La vida democrática es una continua búsqueda y discusión sobre aquello que, según lo que determina el consenso social que va cambiando con el paso del tiempo, puede considerarse más cercano al bien social. Tanto el dogma —es decir, la afirmación definitiva y, por tanto, indiscutible de lo que es verdad, bueno o justo— como las decisiones irreversibles —esto es, aquellas que por su naturaleza no pueden ser replanteadas ni modificadas, como condenar a alguien a muerte o provocar una gue
rra—, son incompatibles con la democracia.
y
"No es, por tanto, la fe en cuanto tal sino la servidumbre al dogma religioso —que es degeneración de la fe— la que crea problemas a la democracia."
Eso de tener un blog solo con cuentos míos es como muy 'burrido, diría mi sobrina, así que hoy iniciaremos también con algunos avisos sobre nuevos libros, frases de autores célebres o lo que se me vaya ocurriendo. También se aceptan propuestas. Para que no haya confusión, todos los cuentos, frases y meditaciones que no tengan nombre, son míos. A los demás les pondré el nombre del autor respectivo.
En un centro comercial, un anciano intenta bajar al parqueo por unas escaleras eléctricas cuyo movimiento es exclusivamente ascendente. A su lado, una señora de pelo blanco y rostro dulce, ve con benevolencia los intentos fallidos de su amado. Si vemos esta escena desde el punto de vista de un observador desapasionado, diríamos que lo más probable sea que, debido a los gajes de la edad, la razón de ambos ha sido desviada de su rumbo normal llevándolos a caminos en los que las definiciones de lo “posible” divergen ligeramente de las nuestras. Pero hoy estoy romántica y me da por imaginar que este extraño comportamiento no se basa en una senilidad progresiva, sino en los recuerdos vívidos de las hazañas de un galán que, en su juventud, fue capaz de bajar las lunas más altas y domar los dragones más terribles para conseguir y preservar el amor de su dama. ¿Dudaría Lois Lane del poder de la voluntad de su Superman para cambiar el rumbo de una simple escalera eléctrica, solo porque su héroe esté ya entrado en años, sabiendo que él, en sus mejores épocas, fue capaz de librar batallas mucho más arriesagadas?
Emocionada por la historia que acabo de imaginar, decido servirle de escudera al caballero veterano que, en los últimos minutos, se ha ganado mi más sincera admiración. Sin que se den cuenta y arriesgando una sanción policial, presiono el botón de emergencia que deja inmóvil el armatoste eléctrico. El anciano vuelve a posicionarse sobre la rampa y descubre orgulloso que ha podido superar una prueba más de voluntad. Voltea a ver a su amada, le ofrece una mano que ella toma notablemente emocionada, e inician el descenso con la frente en alto y una sonrisa en los labios.
Suspiro satisfecha y sigo mi camino. Me esperan mis propios dragones cotidianos, pero algo me dice que hoy seré más fuerte para enfrentarlos.