Aún en los momentos
de ratos colorados
sin descoloridos previos
en los cuales
de pronto y sin aviso
ni la cámara
ni la estufa
ni el lavarropas
ni la vida
te funcionan
y te sientes condenada a estar
para siempre jamás
medio fotografiada
medio comida
medio lavada
medio vivida
medio mediada
y te preguntas
¿y ahora quién podrá ayudarme?
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miércoles, 25 de abril de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
Delmira Augustini
Viendo la página de Eduardo Galeano, me encontré con la historia de esta poetisa, que no conocía. Me impactó, tanto su historia trágica, como la valentía de sus poemas escritos a principios del siglo XX. Aquí primero el texto de Galeano:
Delmira
Por Eduardo Galeano
Escuchar en voz de Eduardo:
En esta pieza de alquiler fue citada por el hombre que había sido su marido; y queriendo tenerla, queriendo quedársela, él la amó y la mató y se mató.
Publican los diarios uruguayos la foto del cuerpo que yace tumbado junto a la cama, Delmira abatida por dos tiros de revólver, desnuda como sus poemas, las medias caídas, toda desvestida de rojo:
- Vamos más lejos en la noche, vamos…
Delmira Agustini escribía en trance. Había cantado a las fiebres del amor sin pacatos disimulos, y había sido condenada por quienes castigan en las mujeres lo que en los hombres aplauden, porque la castidad es un deber femenino y el deseo, como la razón, un privilegio masculino. En el Uruguay marchan las leyes por delante de la gente, que todavía separa el alma del cuerpo como si fueran la Bella y la Bestia. De modo que ante el cadáver de Delmira se derraman lágrimas y frases a propósito de tan sensible pérdida de las letras nacionales, pero en el fondo los dolientes suspiran con alivio: la muerta muerta está, y más vale así.
Pero, ¿muerta está? ¿No serán sombra de su voz y eco de su cuerpo todos los amantes que en las noches del mundo ardan? ¿No le harán un lugarcito en las noches del mundo para que cante su boca desatada y dancen sus pies resplandecientes?
Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo.
viernes, 21 de enero de 2011
Maya Cú
Hablando de Lilith y Adán y Eva, aquí un poema que me gusta mucho de la poeta guatemalteca Maya Cú Choc:
El poema como yo, pequeño pero profundo jajaja. No, de veras me gusta mucho como escribe esta chica. Les recomiendo su poesía. Más poemas de ella aquí.
Adán
desnudé cada uno
de tus cuerpos
y te da vergüenza
(Maya Cú)
El poema como yo, pequeño pero profundo jajaja. No, de veras me gusta mucho como escribe esta chica. Les recomiendo su poesía. Más poemas de ella aquí.
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